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El poder de los tecno oligarcas |
La oligarquía que concentra mucha de la riqueza del mundo actual, con el poder que esto da, está formada en gran medida por los propietarios de las empresas que controlan las nuevas tecnologías. Se puede hablar de los tecno-oligarcas como la nueva clase dominante en el planeta. En su viaje a China, Donald Trump se ha llevado consigo a la plana mayor de los tecno-oligarcas encabezados por Elon Musk y seguidos por los responsables de General Electric, Apple, BlackRock, Meta, Micron y varios otros. El poder de estos megarricos va más allá del que les dan sus inmensas fortunas. De hecho, empiezan a estar en condiciones de cambiar el desarrollo de los acontecimientos mundiales. Por ejemplo, si Elon Musk dejara de prestar apoyo con su red de satélites a Ucrania, su derrota a manos de Putin sería cuestión de semanas.
Hoy, el foco de atención de estos megarricos es el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Para ello se han embarcado en macroproyectos de centros de datos en la frontera con México y otros lugares que hacen palidecer por su magnitud. Esos centros, necesarios para entrenar la IA, tienen unas necesidades energéticas siderales. Evidentemente, la producción de esa energía se va a hacer a partir de combustibles fósiles que producen efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global. También son enormes las necesidades de refrigeración de esas instalaciones que comprometen el agua de riego y de boca de las poblaciones circundantes. No va a ser el Trump negacionista del cambio climático el que ponga cortapisas para levantar esos gigantescos centros de datos.
Pero es que además, ha quedado patente que empresas como Meta tienen algoritmos para asegurarse que sus usuarios se hagan adictos a sus redes sociales sin importarles el perjuicio que esto pueda causar, incluso a los más jóvenes. No solo han suprimido moderadores que filtren los contenidos que ofrecen en sus redes, es que justamente priorizan los contenidos violentos y los bulos sensacionalistas con tal de asegurarse el flujo de visitantes de sus páginas web.
En la democrática Europa se ha tratado tímidamente de poner cortapisas a estas macroempresas. En el Viejo Continente todavía queda libertad de prensa y la crítica que se ejerce desde los medios empuja a los políticos a regular el incívico funcionamiento de estos monopolios. Se comprende así que Trump sea su mejor aliado. Desde su segunda llegada al poder no ha hecho otra cosa que favorecer los intereses de los tecno-oligarcas. Y lo hace desde el autoritarismo amordazando a la opinión pública y animando a los megarricos para que compren los pocos medios independientes que quedan en Estados Unidos y así eliminar la libertad de prensa. Ya hemos visto lo que ha pasado con el diario ‘The Washington Post’ después de que fuera adquirido por el dueño de Amazon, Jeff Bezos.
Por eso, la creación de estos colosales centros de datos debe hacer sonar todas las alarmas por si hay alguien que las escuche. Las potencialidades de la IA, lo estamos viendo ya, son descomunales. Y podemos dar por sentado que la imprescindible regulación que se debiera estar haciendo para evitar su uso perverso —lo van a saber todo sobre todos nosotros— no la va a impulsar la Administración estadounidense. Desde luego no con Trump, y ya veremos qué pasa sin él.
Y Europa ¡ay Europa! vamos ya tarde para competir con Estados Unidos en esas nuevas tecnologías. Vamos tarde porque al otro lado del Atlántico ya hay mucho desarrollo y la acumulación de capital que han ido amasando en estos años los ponen en una situación más favorable para las formidables inversiones necesarias para seguir avanzando. Tan solo nos cabe el consuelo de que en Europa vamos muy bien en computación cuántica. Porque la unión de computación cuántica e inteligencia artificial sí que va a ser un vuelco sin parangón en el tratamiento de los datos. También hay que resaltar que el ignorante Trump está frenando el uso de fondos públicos para la investigación en ciencia básica. Y sin ciencia básica, a la larga no hay tecnología.
Y el caso es que a lo mejor tocaba hablar de Florentino. O no.
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Artículo
aparecido en:
La Opinión de Murcia |
Fecha publicación:
17/05/2026
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