—Pues yo creo que eso del acuerdo de la Unión Europea y el Mercosur no es cosa buena. Ya veis que los agricultores españoles y muchos europeos están protestando, por algo será. Y si hacemos alianzas en contra de nuestro sector primario, mal vamos. ¿Acabaremos comiendo coches alemanes o microchips importados de Taiwan? A ver si se nos van a atragantar.
—Mira, Luis, hay que mirar más lejos. Los agricultores europeos están acostumbrados a tener ayudas, subvenciones y regulaciones favorables y huyen de la competencia. Mira los franceses, cada vez que creen que la importación de productos agrícolas españoles les perjudica, vuelcan los camiones en cuanto entran por la frontera de su país y les incendian las cargas. Muy europeos para lo que conviene, pero nada de mercado único si la libre circulación de bienes les perjudica. Lo mismo puede estar pasando con la alianza con el Mercosur. La gente del campo protesta porque teme que vengan verduras, hortalizas y frutas más baratas del otro lado del Atlántico. Tanto criticar a Trump y con lo que están cómodos los campesinos es con el proteccionismo, o sea con los odiosos aranceles.
—Escucha, Casimiro, si nos inundan Europa con productos básicos, dejaremos de producirlos nosotros. Es que no se trata solo de proteger los intereses de nuestros agricultores y ganaderos. Es que ya hemos sacado alguna conclusión. Si se deslocaliza tanto la producción, se acaba teniendo una fuerte dependencia externa. China nos ha señalado el camino. Si no queremos pasar hambrunas en el futuro, más vale que no dejemos que el campo, el español y el europeo, se convierta en desierto porque cultivarlo no es rentable.
—Pero volvamos a los aranceles, Luis. La llegada de Trump en el panorama internacional nos ha mostrado precisamente la dependencia que tenemos de Estados Unidos en muchas cosas. Y nos estamos dando cuenta de que ya no es un socio fiable. Si me apuras, se está revelando más como un antagonista que como un socio. Precisamente por eso tenemos que diversificar. Y una alianza de la UE con el Mercosur sería una zona de libre comercio inmensa a nivel mundial. Eso nos daría un poder económico envidiable. Yo entiendo que los campesinos españoles tal vez salieran perjudicados y habría que echarles una mano. Pero no en forma de subvenciones o leyes proteccionistas. Para favorecer a un sector de la población no se puede estar dejando sin oportunidades a todo un continente de ponerse frente al gigante estadounidense tratándolo de tú a tú.
—Si me dejáis terciar, amigos míos, os diré que lo que no se puede hacer es después de 25 años negociando, cuando lo aprueba la Comisión, que venga el Parlamento Europeo y lo suspenda. ¿Os imagináis la cara que se les ha debido de quedar a los negociadores? A los americanos, y a los europeos
—Precisamente, Julián, porque el acuerdo es sumamente problemático. Ahí tienes la protesta de los agricultores a los que iban a dejar con el culo al aire.
—Pues por eso, lo que no se puede es estar negociando décadas sin haber previsto y resuelto los problemas que iba a ocasionar. En ese sentido, yo estoy de acuerdo contigo, Luis. Si nuestra agricultura no va a ser competitiva y nos vamos a quedar desprotegidos porque nuestros alimentos se producirán muy lejos de nosotros —eso sin entrar en el sindiós que es tener que transportar una col miles y miles de kilómetros, ahora que tan sensibles somos al cambio climático y al planeta que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos—, teníamos que haberlo pensado antes y no lanzarnos a negociar para después dar marcha atrás, que parece una tomadura de pelo a nuestros futuros socios americanos.
—O sea, Julián, que estamos poniendo el carro delante de los bueyes.
—Algo así. ¡Venga, otra ronda! que esta la pago yo, antes de que tengamos que poner rublos o yenes encima de la mesa para pagar un vermú. |