Charlas de bar: 1 - La herencia

—Pues a mí me parece que las herencias deberían desaparecer. De ahí salen las desigualdades y la diferencia en las oportunidades que te ofrece la vida. Los hijos de ricos seguirán siendo ricos mientras los hijos de pobres no levantan cabeza.

—Claro, hombre, eso lo dices porque no esperas recibir nada de tus padres. Como tuvieras casas que heredar y perras en el banco, ya verías cómo defendías lo legal y hasta lo bueno de que haya herencia. Y te digo más todavía. Te parecería injusto que las herencias paguen impuestos.

—¡Ah! Además, libres de impuestos. No se me ocurre nada mejor para aumentar las diferencias.

—Imagínate que tus padres te dejan una buena casa completamente pagada en la que podrías vivir estupendamente el resto de tus días sin más gastos que los de comunidad, agua, gas y electricidad. Imagina que no te hubieran dejado nada más y que Hacienda te reclamara, pongamos, el 20% del valor de la casa o del piso, unos cien mil euros que no tienes y que te ves obligado a pedir prestados al banco. Sigue imaginando que tienes que hacer números para poder pagar ese crédito con tus ingresos actuales tienes que renunciar a cosas que venías haciendo hasta ahora como: hacer un viajecito cada año al extranjero, comprar un coche nuevo o sencillamente poder permitirte todos los meses comprar unos cuantos libros, ir al cine o al teatro, coger un taxi cuando se te hace tarde para ir al trabajo, comer o cenar de vez en cuando con amigos en buenos restaurantes… Bueno, podrías imaginar más cosas, pero ¿a que, en ese caso, te parecería injusto tener que soltar esa pasta por un bien que tus padres ya han pagado con su trabajo hasta el último euro, además de haber contribuido toda su vida con todo tipo de impuestos directos o indirectos? Seguro que creerías que tienes derecho a que te dejen a ti ese magnífico piso sin convertirte en un moroso de Hacienda ¿no? Imagina que tuvieras que malvenderlo para dedicar buena parte de lo que te paguen por él para hacer frente al impuesto de sucesión…

—Pues se me hace difícil imaginar eso por la sencilla razón de que mis padres siempre han vivido al día y de alquiler, y cuando se mueran el piso seguirá a nombre del mismo propietario que se lo alquilaba, que para más inri últimamente es un fondo de inversión que les subió el precio y al final de sus días tienen que apretarse el cinturón. Es más, están zapateándose los pocos ahorros que tenían, razón por la que no me van a dejar ni un chavo.

—Vale; pero eso no te impedirá darte cuenta de que, si no existiesen las herencias, mucha gente no encontraría motivación para crear riquezas si luego no las van a poder dejar a sus hijos. Muchos emprendedores se volverían más perezosos, más conformistas. De hecho, habría mucha gente que nunca crearía una empresa si supieran que va a pasar a manos del Estado al desaparecer ellos. El Estado probablemente no sería capaz de gestionar muchas de ellas y echarían el cierre, con lo que el país perdería riqueza. Amén de las corruptelas que se podrían dar si el Estado privatizara de nuevo esas empresas. O míralo desde otro punto de vista. El impuesto de sucesiones vigente puede hacer incluso que algunas empresas en pleno rendimiento dejen de ser viables al tener que endeudarse los herederos para pagar el impuesto de transmisiones. Las empresas, como la gente, las hay que van al día, y funcionan bien así pero no tienen capital guardado.

—Bueno, para que no se cerraran empresas, los propietarios podrían optar por poner la gestión en manos de profesionales que garantizarían la continuidad de esas empresas después de muertos los dueños, ya fuera el Estado su nuevo propietario o se hubieran reprivatizado.

—Estamos en las mismas. El emprendedor que tiene que dejar en manos ajenas lo que él tiene vocación de gestionar. No lo veo.

—Ya. Porque tú solo ves lo que quieres.

Artículo aparecido en:
La Opinión de Murcia

Fecha publicación:
18/01/2026


Imprimir

 

Volver a página anterior