Cosas que no se han ido con el año viejo

Formular deseos para el año nuevo suele ser un ejercicio que tiene la misma utilidad que hacer brindis al sol. A pesar de ello, mi último artículo de 2024 en estas mismas páginas formulaba el deseo de que ciertas cosas desaparecieran durante 2025. Para inaugurar el 2026 echaremos un vistazo a ver si hemos mejorado en algo. Repasemos qué deseábamos que desapareciera:

El ensordecedor griterío político
Si al final de 2024 el diálogo de sordos se había adueñado del debate político, al término de 2025 los sordos están como tapias. Nadie escucha al rival político y todos responden a los insultos con insultos. Porque el debate ha desaparecido. Todos se empeñan en señalar lo horrible que es el antagonista. Y lo peor es que todos empiezan a tener algo de razón.

Los chirridos de la Justicia
Ya se estaba cociendo el proceso contra el Fiscal General que ha culminado con su condena y cese en el cargo. También estaban en marcha otros procesos contra personas del entorno del presidente Sánchez. Se ha invocado a la sombra del ‘lawfare’. Lo que parece fuera de toda duda es que la judicatura —y, más en concreto, el Tribunal Supremo— se ha visto arrastrada al embarrado campo de batalla de los partidos políticos. Es probable que veamos al Tribunal Constitucional entrar también en la pugna. Esperemos que la justicia europea no tenga que pronunciarse sobre cuestiones que no deberían traspasar nuestras fronteras. El prestigio de España cotiza a la baja.

El problema de la vivienda
Si hace un año conseguir una vivienda en alquiler en las grandes ciudades se había vuelto poco menos que misión imposible para la mayoría de los jóvenes y las familias, hoy el problema se ha agravado considerablemente. En todo este tiempo, no se ha emprendido iniciativa alguna para construir vivienda social, lo único que podría paliar el problema. Lástima de tiempo perdido. Lo peor, que cada vez hay menos esperanzas de que los poderes públicos aborden el problema. Y dejemos las hipotecas, porque lo que estamos hipotecando es el futuro.

Pateras y otras formas arriesgadas de buscar un futuro mejor
Al problema de las pateras sumamos acciones de desalmados como el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, que expulsa a 400 inmigrantes de un instituto en desuso sin haber previsto alguna solución para ellos. Es vergonzoso que a estas alturas del siglo XXI se envíe a seres humanos a vivir debajo de un puente, guareciéndose con plásticos en lo más crudo del invierno.

Las listas de espera en la Sanidad
Nos quejábamos hace un año de las interminables listas de espera en la sanidad pública. Ahora tenemos la evidencia de que en los centros sanitarios de titularidad pública y gestión privada se apuesta por alimentar esas listas de espera como medio para que se incremente la cuenta de resultados de las empresas que los gestionan. Además, cabe añadir los errores en el cribado de cáncer de mama en Andalucía que han tenido sin tratamiento ni cirugía a mujeres ignorantes de que padecían un tumor.

El turismo como única industria nacional
E turismo es nuestro maná y nuestra condena. Maná porque constituye la principal aportación para equilibrar la balanza de pagos. Condena porque ese recurso fácil no invita a tener una actitud innovadora que modernice nuestro sistema productivo. También porque su presencia masiva en nuestras ciudades contribuye a su gentrificación y redunda en el agravamiento del problema de la vivienda. Tenemos una buena situación de partida, por ejemplo, con una gran red de fibra óptica que facilitaría la incorporación de la tecnología digital a nuestro sistema productivo y, por consiguiente, a su modernización. Y, sin embargo, no acabamos de dar el paso que nuestra economía necesita.

Lamentablemente, hay que concluir que en todos estos ítems estamos peor que hace un año. Lo que prueba que no basta con desear algo para suceda… y que este columnista no es un buen pronosticador.

Artículo aparecido en:
La Opinión de Murcia

Fecha publicación:
04/01/2026


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